El chico nuevo

Un relato de José Ramón Vázquez

Miércoles, 8 de octubre

Querido diario:

Hoy ha venido un niño nuevo a clase. La profe nos lo ha presentado, se llama Raziel. Nos hemos quedado todos muy sorprendidos, porque Raziel no es como los demás niños. Es alto y delgado y tiene la piel verde, como la planta que tenemos en clase. Además tiene los ojos extraños, muy grandes y le salen de la cara hacia afuera, y cada uno de ellos parece que está hecho de miles de ojos pequeños. Aunque nos ha parecido un niño muy raro no hemos dicho nada. La profe le ha dicho que cogiera sus cosas y se sentara en el único sitio que quedaba libre, al fondo de la clase, al lado de Ahmed, que ha puesto cara de asco, pero no se ha quejado por si acaso.

Raziel no ha dicho una sola palabra en todas las clases y, cuando hemos salido al patio en el recreo, la profe nos ha obligado a dejarle jugar al fútbol con nosotros. Como Julián ha perdido le ha tocado elegirle el último y le ha dicho que se pusiera de portero. Raziel ni siquiera ha protestado un poco, se ha ido a la portería sin decir nada, como si de verdad fuera el único tonto al que le gusta jugar de portero. El caso es que al poco de empezar Ahmed me ha dado un pase y he hecho el mejor tiro de mi vida. Ha sido un tiro muy muy fuerte, que iba directamente a la escuadra, un tiro imparable. Bueno, pues Raziel ha pegado un salto enorme, como si fuera un portero de primera división, ha cogido el balón como si nada y ha aterrizado sin tropezarse. Todos los del equipo de Julián le han aplaudido, como si fuera un héroe.

Luego en el comedor había lentejas. Ninguno quiere comer lentejas y nos las ponen todos los miércoles. ¿Y sabes qué? Raziel no se las ha comido. Ha salido al patio y se ha puesto a tomar el sol con los brazos extendidos. Cuando le he dicho a la profe que yo también quería irme al patio me ha dicho que yo tengo que comer, y que a Raziel le basta con estar al sol. No sé por qué Raziel puede y yo no. Lleva un día en el cole y ya le odio.

Le he contado estas cosas a mamá Ana y me ha puesto una cara muy rara. Me ha dicho que no me preocupara, que ella se iba a encargar de todo. Desde aquí arriba la oigo a ella y a mamá Julia discutir. Mamá Ana dice que no pagan tanto dinero al cole para que metan a cualquiera y mamá Julia le responde que se tranquilice, que sólo es un niño y no es para tanto. Ojalá mamá Ana convenza a mamá Julia y echen a Raziel de clase y todo vuelva a ser como antes y nadie me robe mis goles.

Es ya muy tarde y me tengo que ir a la cama, así que voy a apagar el ordenador.

 

Miércoles, 8 de octubre

Hoy ha sido el primer día de Raziel en su nuevo colegio. Sigo sin entender cómo he permitido que la cabezonería de Ylahiah se haya impuesto. Hay colegios para transhumanos por toda la ciudad, pero ella se ha empeñado en llevarlo a uno mixto, aunque en realidad él es el único sapiens novo matriculado. Me preocupan los problemas que pueda tener. La gente nos mira con miedo, como si fuéramos peligrosos. No comprenden que para nosotros no son más que monos demasiado cobardes como para ascender por la doble hélice, y que pronto se unirán a nosotros como fruta madura que termina por caer.

Le hemos preguntado durante la cena si todo había ido bien, y ha contestado que sí. Que había jugado al fútbol con el resto de chicos y que todos le habían aplaudido después de una parada. El pobre no sabe que ni siquiera podemos competir con los estáticos, consideran que los transhumanos adulteramos la competición. Verlo tan indefenso bajo las luces de los focos, contándonos su día con la ilusión iluminando sus omatidios en el ultravioleta cercano me hace estremecer. Supongo que eso significa ser padre.

Ylahiah dice que me preocupo demasiado. Ha hablado con la profesora y ella va a encargarse de que nada le suceda. Ojalá sea verdad.

 

Viernes, 10 de octubre

Querido diario:

Hoy al salir de clase me he llevado un susto de muerte, porque he visto a mamá Ana hablando con el director y pensaba que le iba a decir que habíamos ido al baño con las chicas a que nos enseñaran las bragas y por eso iban a castigarme, pero al final no ha habido problema. Por lo que me ha dicho, mamá Ana quería hablar con el director de Raziel y cuando lo ha visto por el pasillo ha puesto la misma cara de ayer y ha dicho algo sobre “traidores”. No sabía que Raziel, además de raro y robagoles, fuera un traidor. Normal que nos caiga mal a todos.

De camino a casa, mamá Ana me ha dicho que no quiere que juegue con Raziel. Que sus papás se creen mejores que nadie y que por eso Raziel es así. Dice que son gente muy mala, y muy triste, y que no comprenden lo bonita que es la vida. Yo sólo he asentido, no necesitaba que me dijera que no jugara con él, porque no quiero. La verdad es que me da un poquito de miedo. Pero pienso ser valiente y enfrentarme a él si alguna vez me amenaza.

 

Viernes, 10 de octubre

Han llamado del colegio de Raziel. Al parecer varios padres se han quejado. Mendel, no han pasado ni dos días. Sabía que no debíamos haberlo hecho. Ylahiah es demasiado optimista, piensa que todos nos aceptarán sin problemas. No ha debido de ver las noticias. Da igual la web a la que te conectes, no puedes evitar encontrarte con santones, politicuchos rapiñando votos y simples bioluditas llamando a la Guerra Santa contra los traidores a la especie humana.

Siempre ha sucedido así, lo sé. La ignorancia y el temor a lo extraño anidan en el corazón del homo sapiens. Para librarse de las ataduras genéticas primero es necesario romper las cadenas mentales que nos atan a unos cuerpos imperfectos. Tomar lo mejor de las especies que nos rodean y fusionarlo con nuestro ADN para alcanzar la verdadera cúspide de la cadena evolutiva. Sólo así podremos salvarnos a nosotros y a nuestro mundo de la destrucción inevitable.

 

Lunes, 13 de octubre

Querido diario:

¡La que se ha armado hoy en clase! Ahmed se ha inventado una canción sobre Raziel titulada “Niño mosca” y durante el recreo nos hemos puesto a cantarla. Raziel no decía nada, se ha quedado callado mirándonos con su asquerosa cara de bicho, pero la profe ha venido corriendo y nos ha regañado a todos. Luego en clase, nos ha dicho que Raziel es igual que el resto, que sus ojos le permiten ver cosas que nosotros no podemos, y que él y sus papás parecen diferentes porque eligieron ser así, pero son tan humanos como nosotros. Cuando Ahmed le ha dicho que eso no era verdad y que no quería sentarse más al lado de un bicho raro, ella le ha contestado que él no come carne de cerdo y yo tengo dos mamás y no somos bichos raros. Pero al final ha puesto a Julián a su lado, que dice que es su amigo sólo para tenerle de portero en los partidos de fútbol.

Por mucho que diga la profe, yo creo que Raziel no es como nosotros, porque Ahmed no come cerdo pero sí come otras cosas y yo tengo dos mamás, sí, pero no son sucias traidoras y no me han puesto unos ojos horribles como a Raziel.

Tengo que irme a la cama, pero estoy tan furioso por lo injusta que es la profe que creo que no me voy a poder dormir.

 

Lunes, 13 de octubre

Ylahiah me ha contado que Raziel está teniendo problemas en el colegio. Lo sabía. Ella dice que es lo normal, que los niños son crueles por naturaleza y que la mejor manera de que nos acepten es convivir con ellos, demostrándoles que no somos diferentes. Pero son ellos los que no nos quieren cerca. Nos señalan, nos insultan y enseñan a sus hijos a odiarnos. ¿Cómo podemos integrarnos cuando no nos dejan?

 

Lunes, 20 de octubre

Querido diario:

No he podido escribir esta semana porque he tenido que estudiar mucho para el examen de matemáticas. Era muy difícil, con muchas fracciones, y la profesora se ha pasado un montón porque había que hacer demasiadas cuentas. No había empezado ni el cuarto ejercicio cuando Raziel se ha levantado y le ha dado el examen a la profe. El maldito había terminado ya. Todos nos hemos quedado mirándole con cara de odio cuando le ha dicho que podía hacer lo que quisiera hasta que terminaran los demás.

Menos mal que luego, bajando las escaleras, Ahmed le ha dado un empujón para enseñarle lo que es bueno, pero lo único que ha conseguido ha sido que diera otro salto enorme hasta el suelo como si nada. La profe ha venido corriendo y le ha dicho a Ahmed que por qué hacía esas cosas y le ha hecho escribir mil veces “No debo empujar a mis compañeros por las escaleras porque se pueden hacer daño”… ¡a mano!

Pero nos hemos vengado de él al salir de clase. Le hemos arrinconado en el parque y entre todos le hemos dado su merecido. Al principio nos ha costado mucho, eramos cinco y casi puede con nosotros, la verdad es que pega realmente fuerte. Pero al final hemos conseguido tirarle al suelo y le hemos dado de patadas.

Cuando he llegado a casa, mamá Julia me ha preguntado qué me había pasado, porque he llegado a casa con un arañazo en la cara y la ropa sucia, y aunque no se lo quería decir al final le he tenido que contar que nos habíamos peleado con Raziel.

Mamá Julia me ha empezado a gritar, a decirme que no quería que me volviera a pegar con nadie en la vida. Nunca la había visto tan enfadada. Después me ha dicho que subiera a mi cuarto y que no saliera hasta mañana, que esta noche no tenía cena. Así que aquí estoy muriéndome de hambre, pero lo peor no es eso: Lo peor es que estoy oyendo a mamá Ana y mamá Julia discutiendo en el salón, diciendo algo sobre mutantes.

Voy a apagar el ordenador y tratar de salir sin que me oigan, a la cocina, porque no aguanto más sin comer. No sé lo que son los mutantes, pero lo que sí sé es que las cosas eran mucho mejores antes de que Raziel apareciera, yo marcaba goles y no terminaba tarde los exámenes pero, sobre todo, mamá Ana y mamá Julia no se peleaban tanto.

 

Lunes, 20 de octubre

Mis temores se han confirmado. Hoy Raziel ha venido de clase con la ropa rota y el cuerpo lleno de magulladuras. No ha querido contarnos qué ha pasado, pero es evidente que se ha peleado con los chicos de clase. Es probable que hasta haya tenido que contenerse como le enseñamos, la víctima compadeciéndose de sus verdugos. Le hemos dicho que es muy valiente, y que la próxima vez tiene que salir corriendo, porque podría hacer daño a los otros niños si les pega. Simplemente ha asentido. A veces me pregunto si tendríamos que haberle hablado de los linchamientos de hace unos años, cuando uno de nuestros hermanos desencadenó una caza de brujas sólo por ejercer su derecho a la legítima defensa, pero es demasiado joven…

Ylahiah está llorando en su cuarto. Después de todas las penurias, después de todos los tratamientos, pensábamos que nuestro hijo no tendría que sufrir tanto como nosotros para ser como es. Nos equivocamos.

 

Viernes, 14 de noviembre

Querido diario:

Sé que hace mucho que no escribo, porque mamá Julia y mamá Ana me castigaron con un mes sin encender el ordenador, pero hoy tenía que contarte lo más horrible que me ha sucedido nunca en la vida.

Estábamos jugando en el parque cuando ha venido Julián con Raziel. Le hemos dicho que él podía quedarse, pero que el niño mosca tenía que irse, porque no queríamos verlo. Él ha dicho que Raziel era su amigo, y que no era un niño mosca, y que se iba a quedar aunque no quisiéramos porque el parque es de todos y en este país cada uno puede hacer lo que quiere.

Entonces Ahmed se ha levantado y ha dicho que como cada uno podía hacer lo que quería, él quería darle un puñetazo a Raziel y ha ido a por él. Pero el niño mosca ha salido corriendo como un cobarde traidor y Ahmed ha empezado a perseguirlo. Como veía que iba a alcanzarlo, porque Ahmed corre mucho, ha salido del parque a la calle.

Entonces hemos oído un frenazo enorme, y cuando hemos llegado Raziel y Ahmed estaban delante de un camión, sólo que Raziel de pie y Ahmed tumbado en la carretera, con una herida en la cabeza de la que salía mucha sangre. Han venido las ambulancias y se han llevado a Ahmed al hospital. La mamá de Ahmed lloraba como nunca había visto llorar a nadie, como si el golpe en la cabeza se lo hubiera dado ella y no Ahmed.

Mamá Julia me ha dicho que Ahmed está muy enfermo, y que a lo mejor se muere, pero eso no puede ser, porque uno sólo se muere cuando es muy mayor como el abuelo, que tenía más de ciento cincuenta años. Ahmed no puede morirse, porque es muy joven y es mi mejor amigo. Todo es culpa de Raziel. Le odio, le odio, le odio, le odio.

 

Viernes, 14 de noviembre

En el último mes no he visto sonreír a mi hijo ni una sola vez. Cuando llega del colegio se limita a cenar en silencio, iluminado por los focos ultravioletas, después se mete en su cuarto a hacer los deberes. Hoy, en cambio, ha venido un chico a buscarle para ir al parque. Ylahiah casi se lo come a besos.

Todo parecía maravilloso, hasta que hemos oído las sirenas. Cuando hemos bajado, hemos visto a un niño tirado en la acera. Le había atropellado una furgoneta mientras perseguía a Raziel. La gente ha empezado a gritar, a señalarnos, y si no hubiéramos salido de allí corriendo probablemente hubieran acabado linchándonos.

Ni siquiera se estaba defendiendo, sólo intentaba que no le hicieran daño. Y aún así le han tratado como un criminal. Ojalá Raziel sea capaz de superarlo, está bastante asustado y no deja de preguntarme si el niño se pondrá bien. No he querido decirle nada, pero por la cara que tenían los médicos parece que se ha hecho algo grave, Mendel quiera que me equivoque.

 

Miércoles, 19 de noviembre

Querido diario:

Hoy he ido al hospital a ver a Ahmed. Estaba muy raro, le hablaba y no me contestaba, y, aunque me miraba, era como si no se diera cuenta de que estaba allí. No ha hecho caso al robot que le he traído y parecía un niño pequeño, porque su mamá le tenía que dar de comer como si él no supiera y se le caía todo el puré de la boca. Entonces la mamá de Ahmed se ha puesto a llorar y mamá Ana le ha dicho que se tranquilizara, y ella ha empezado a gritar y a decir que esos mutantes asquerosos tenían que irse del barrio y no volver nunca más.

Cuando volvíamos a casa en el coche, mamá Julia ha empezado a llorar, y yo después, porque aunque quiero ser valiente no sé qué le pasa a Ahmed y quiero que se cure pronto. Todo es culpa de Raziel, ojalá alguien le diera su merecido.

 

Miércoles, 19 de noviembre

He oído que Ahmed, el chico al que atropelló el camión, tiene una lesión cerebral. Si los padres se atrevieran a convertirle en uno de nosotros podría volver a ser normal, pero por supuesto, no quieren. Prefieren que su hijo sea un minusválido antes que un transhumano. Dicen que su dios no lo permite. Dicen que somos blasfemos por alterar la obra del creador. Por lo visto, en su religión se alcanza antes el paraíso dejando morir a un niño que salvándolo. Y es a nosotros a quienes los estáticos llaman blasfemos. A veces a mí también me dan ganas de golpearlos hasta hacerles entrar en razón. Pero debo ser fuerte. La violencia debe quedar enterrada con el resto de nuestros defectos pasados. Ése es el camino que hemos elegido.

 

Sábado, 22 de noviembre:

Querido diario:

¿Por qué todo es tan horrible? Esta tarde estábamos en la pizzería con el papá y la hermana de Ahmed cuando han entrado Raziel y sus padres. El papá de Ahmed ha empezado a gritarles y, de pronto, todo el mundo se ha levantado, mamá Ana incluida, y el papá de Ahmed ha intentado pegar al papá de Raziel. Todo el mundo le ha ayudado, hasta que al final han arrinconado a la familia de Raziel y les han dado una paliza. Yo quería que les dieran su merecido, pero cuando he visto a mamá Ana dar con una silla en la cabeza a Raziel me he asustado mucho, porque he pensado en Ahmed y en cómo ya no sabe comer, y no quiero que eso le pase a Raziel aunque sea mi peor enemigo.

Mamá Julia me ha sacado de allí y hemos subido a casa. Hemos oído las sirenas de la policía y las ambulancias y luego mamá Ana ha llamado a la puerta, pero mamá Julia no le ha dejado entrar y ha llamado a la policía. A lo mejor ni siquiera duerme aquí esta noche, y puede que la metan en la cárcel por pegar a un niño, aunque sea un niño mosca como Raziel.

No sé qué va a pasar ahora, si tendremos que ir a la cárcel a ver a mamá Ana o si mamá Julia va a dejarla volver a casa alguna vez. Tengo mucho miedo. Ojalá nada de esto hubiera pasado.

José Ramón Vázquez (Segovia, 1985) ha publicado varios relatos en revistas como Artifex y antologías como Prospectivas (Salto de página) o Ácronos (Tyranosaurus Books). Ganó el premio Ignotus de relato 2013 y su traducción de Ostfront, del Dr. Shiva Von Hassel hizo lo mismo en la categoría de novela corta. En la actualidad se enfrenta a su mayor reto como escritor: su tesis doctoral en el campo de los rayos cósmicos de ultra-alta energía. Mientras tanto se desfoga en su cuenta de twitter (@joserravazquez)

6 comentarios en “El chico nuevo

  1. Héctor

    Terrible y tremendamente triste. Lo peor de todo es que es increíblemente realista, comos así como especie.
    Me gusta especialmente la forma de enfrentar la visión del niño con la del adulto. Y como se diferencian perfectamente cada uno de los narradores.

     
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  2. Joserra

    Muchas gracias por vuestros comentarios. Me alegro sobre todo de lo del niño, es siempre muy complicado conseguir que su voz suene infantil de manera natural y no impostada. Parece que lo he conseguido. :)

     
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  3. Antonio

    Muy bueno, si señor. La parte del niño te ha quedado fantástica, no me ha dado la impresión de que fuera impostada y si que tenías las características típicas de un niño pequeño: siempre de acuerdo con sus padres, preocupado por las cosas de los niños (fútbol, amigos), confundido cuando no entiende lo que pasa.

    Pero me ha gustado más la parte del padre de Raziel, porque es el que de verdad te va desvelando, poco a poco, quienes son lo suyos. Al principio del todo, por el nombre, pensé que era un ángel (Raziel suena un tanto divino), luego pensé que eran alienígenas, luego alienígenas planta o plantas inteligentes (por el comentario sobre los monos). Finalmente me he dado cuenta de que son humanos mejorados genéticamente, que cogen partes de adn de otros seres para modificarse.

    En resumen, muy fresco y una buena crítica al odio racial/cultural.

    Sigue así.

     
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